La miseria. Las incógnitas. La desilusión. La MUERTE.
Estos son miedos comunes de todos los seres humanos. Un diagnóstico de cáncer abarca algunos de estos elementos básicos de miedo. Me enfrente al diagnóstico temido cuando tenía 27 años, estaba recién casada, y tenía muchos esperanzas y sueños de viajar por el mundo, y de tener hijos. Yo estaba en un programa de estudios graduados y tenía planes de estudiar en el extranjero en el oriente medio.
Los dolores de cabeza persistían. Había perdido un poco de peso, pero no me quejaba de eso. También experimentaba fatiga extrema. Mi recién esposo insistió que fuera a ver al doctor. Después de una serie de exámenes de sangre y una biopsia de médula ósea insoportable, el doctor me confirmó el diagnóstico mío.
Naturalmente, el peor miedo de un diagnóstico de cáncer es la muerte. Recuerdo la primera vez que alguien me preguntó sobre mi pronóstico. ¿El pronóstico? ¿Qué es eso? Busqué el significado de esta palabra. Me di cuenta que lo que preguntaba era: ¿Qué habían dicho los doctores sobre la esperanza de vida? Y según los doctores, ¿cuándo iba a morir? ¡Qué locura! ¡Todavía yo no había acabado los años veinte!
“¡Buenas noticias” me dijo el hematólogo-oncólogo después que había confirmado mi diagnóstico particular, leucemia mieloide crónica (LMC).
“Eres joven.
Recibiste el diagnóstico temprano en el desarrollo de la enfermedad.
Es crónica, por eso se desarrolla más despacio.
Además, tenemos nuevos tratamientos e investigaciones prometedores de LMC.”
Aunque el doctor lo quiso decir bien con mucho optimismo, yo quería golpear su cara sonriente. Es cierto que estos factores me ayudan a evitar la muerte. Pero, ¿cómo podría soportar una vida de miseria? Y ¿Qué pasará con mis sueños de tener una familia? Habrá demasiadas incógnitas.
Una cosa extraña como un diagnóstico de cáncer, es que una persona tiene que enfrentar esta experiencia por la primera vez, solamente una vez. En el momento de mi diagnóstico, he enfrentado uno de mis miedos más grandes, y ahora me tocaba investigar sobro cómo vivir con eso.
Mi enfermedad era crónica. Cáncer y yo estábamos planeando coexistir lado a lado durante mucho tiempo.
Se quedó el miedo. Aprendí estar acompañada con las incógnitas. Aprendí a abrazar íntimamente las desilusiones.
Mi esposo y yo estábamos persistiendo para dar sentido a nuestras circunstancias nuevas. Dejé de los estudios posgraduados. De veras, odio rendirme. Me rendí el sueño de estudiar en el extranjero.
Dos cosas fueron ciertas en medio de las incógnitas:
- Dios es Dios—todavía y siempre.Y Él es bueno.
- Tenía a mi esposo a mi lado, y juntos podremos resolver esto.
Con estas dos certezas, aprendimos a cultivar la esperanza.
La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido sin importar el resultado final. -Vaclav Havel, escritor y político checo.
Mi enfermedad era crónica. Mis miedos eran reales y muy presentes. La esperanza no fue solo el optimismo que necesitaba para luchar contra el cáncer. Estábamos aferrándonos a la esperanza de que algún día, tendría sentido este diagnóstico. Que algún día la esperanza sería más grande que el miedo.
Tenemos que dar sentido a las cosas dificultades en la vida, de lo contrario el pronóstico será desesperación. Y la humanidad no puede sanar cuando se desespera.
Para reflexionar…
Una amiga mía, durante unas dificultades, comparó su vida con un jardín en el invierno. Me dijo, “La esperanza es la promesa que un día algo creceré otra vez.” ¿Cómo describirías la esperanza tú?

Este artículo fue publicado es el primero en un serie de artículos publicados en inglés en el periódico el Yemeni American News, May 2019.
Georgia Coats es una entrenadora del aprendizaje de lenguaje y cultura, escritora independiente, educadora, esposa, y madre. Ella es apasionada de vivir saludable e entero, con la mente, cuerpo, y espíritu. La esperanza crónica es su colección de historias, lecciones, y aventuras de vida. Georgia escribe crónicas de la vida junto a la leucemia crónica, el cáncer de los glóbulos blancos, por dos décadas. Con frecuencia, Georgia escribe lo que está en su mente en inglés y español aquí: www.onmymindbygeorgia.wordpress.com
